Me quede encerrado en la maravilla de tus ojos luminosos, temibles, ásperos, nivelados con el mar, asumiendo la letanía de las olas, la mesura con que la espuma se deshace entre los dedos, tomando ese clamor como si fuese el último descendiente de la furia de las tormentas, la coraza de los cielos...
Ayer sentí en vos parte de lo mismo que sentí siempre entre tus brazos, el sueño preciso de la siesta, la interminable dulzura del arrope, la melancolía de los árboles sin hojas....tu vientre oscuro y nostalgioso.
Hoy la esperanza supera toda tibieza, hasta mi cruz se ha vuelto suave....me he quedado dormido en la maravila de tus ojos húmedos.
Ayer sentí en vos parte de lo mismo que sentí siempre entre tus brazos, el sueño preciso de la siesta, la interminable dulzura del arrope, la melancolía de los árboles sin hojas....tu vientre oscuro y nostalgioso.
Hoy la esperanza supera toda tibieza, hasta mi cruz se ha vuelto suave....me he quedado dormido en la maravila de tus ojos húmedos.
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